Armonizar el color

Tras acercarnos a las gamas cromáticas, hoy hablamos de cómo armonizar el color. Ya conocemos los conceptos frío-cálido, primario-secundario, por lo que, partiendo de ahí, podemos realizar todas las combinaciones que deseemos de cara a alcanzar una composición cromática.

Para conseguir una armonía nos decantaremos siempre por tonos similares, mientras que si lo que queremos es obtener contraste y complementariedad, usaremos los contrarios.

Cuando intentéis plasmar una atmósfera unificada tened en cuenta la colocación de los colores, así como qué aportan unos junto a otros. De esta manera, conseguiréis la armonía deseada. En el caso de que no busquéis contraste deberéis matizar los tonos contrarios, de tal forma que uno junto al otro no conlleve una sensación estridente para quien observa la obra.

Pondremos un ejemplo:

Para pintar un bodegón de frutas con naranjas y limones, en el que intervienen diferentes tonalidades que el pintor debe saber integrar, dibujamos primero el plato en rojo. Sobre este tono se van incorporando naranjas, amarillos y verdes. Se trata de tonos cálidos que combinan muy bien.

Después se incorporan tonos fríos, pero matizados, con el objetivo de que queden integrados con el resto de tonalidades. Para el fondo del cuadro podemos elegir un violeta porque combina bien con las frutas de color cálido. Además, escogeremos el azul oscuro para las sombras y lo matizaremos para no desentonar.

Finalmente, podemos oscurecer el color de las frutas por la parte que está sombreada. Así, el azul se fundirá en la oscuridad general de la obra.

Con estos simples pasos conseguiréis armonizar el color. Un cuadro puede contener muchos colores, pero sólo será armónico si se utilizan de forma correcta y con los matices necesarios. Ya podéis empezar a coser los colores con sutileza; así crearéis verdaderas obras de arte.

IMG_20161205_122203.jpg

SÍGUENOS EN:

Medidas estándares que son de gran ayuda conocer para el dibujo

 

El proceso de una obra empieza por un planteamiento general del tema para realizar después una valoración particular de cada elemento. Sigue una evolución constante en la que a veces es preciso destruir unas formas para construir otras.

Las líneas esenciales no son definitivas y suelen realizarse suavemente para poder ser modificadas o insistidas, si es necesario, en el transcurso del proceso.

Así como el proceso de un cuadro empieza por las líneas esenciales, que constituyen la base del encaje y la composición, el acabado de un tema depende de la intención del artista, pudiendo dejarse una obra muy suelta o muy detallada y precisa.

Existen unas medidas estándares que son de gran ayuda conocer. Aunque no siempre se cumplen, sirven para facilitar la elaboración de todos los retratos.The Art of Drawing People-703

 

Además de los ejes vertical y horizontal, la cara puede dividirse en tres regiones que poseen la misma altura:

La región entre el nacimiento del pelo y las cejas.

La región entre las cejas y la punta de la nariz.

La región entre la punta de la nariz y la barbilla.

La distancia de ambos ojos equivale al ancho de uno de ellos.

El tamaño de la oreja se corresponde con la distancia entre las cejas y la punta de la nariz.

La anchura de la nariz es idéntica a la distancia entre los ángulos internos de los ojos

 

10 Consejos para trabajar al aire libre

17362807_1476076162425679_6330313250043926512_n

Durante el siglo XIX, pintar paisajes a óleo era un trabajo interminable. los bocetos preliminares se hacían rápidamente en el lugar pero el verdadero trabajo se completaba en el estudio de una manera mas o menos metódica. Más que trabajar sobre t,

A finales del siglo XIX, el impresionismo empezó a cambiar todo esto. La disponibilidad de óleos en tubos flexibles permitía que la obra se realizara al aire libre, lo que otorga al artista la posibilidad de responder ante los constantes cambios de luz y revisar continuamente todo el trabajo.

Una representación del paisaje meditada y formal se remplaza por reemplaza por una apreciación inmediata y emocional.

Aquí dejamos unos consejos para interpretar un paisaje del natural:

1- Si empiezas a pintar directamente sobre una tela blanca, puede que te resulte difícil juzgar el equilibrio del color hasta que haya avanzado bastante. Un modo de evitar esto es trabajar sobre un fondo teñido de un color neutro gris, ocre o tierras no demasiado oscuros

2- Dibuja la composición básica en soluciones liquidas con gran cantidad de aguarrás para acelerar el secado. No te preocupes de detalles, pero pon atención a las proporciones entre los elementos lejanos y el primer plano.

3- Aborda los elementos como arboles, montañas…  con pinceladas imprecisas con el objetivo de describir su forma general en lugar de los detalles de hojas, ramas…

4- Trabaja los claros y oscuros sin olvidar las fuentes de luz cubra el paisaje con rapidez para dar al tema un aspecto vivo y libre

5- Aléjate del lienzo para evaluar el trabajo realizado. observa que los colores cálidos en el primer plano ayudan a crear mayor sensación de profundidad.

6- Cuando avanzamos nuestra obra la introducción de nuevos colores en el paisaje exigen una nueva valoración del cielo

7- Una de las maneras de conseguir sensación de profundidad es fundir la pintura en el ultimo plano utilizando la técnica de húmedo sobre húmedo  y utilizar pinceladas definidas en el primer termino

8- Cuando trabajes al aire libre puedes atreverte con pinceladas marcadas y vigorosas pero puede no ser apropiado para expresar el movimiento de los cielos es una buena idea utilizar un trapo limpio o el dedo para suavizar las pinceladas y mezclar los colores de estas.

9- Cuando realizas los últimos toques ten en cuenta que no se busca el detalle. Aquí el objetivo no es tanto representar la naturaleza de la manera mas precisa posible si no plasmar el sentimiento de soledad, calma o alegría mientras observamos el paisaje.

10- Cuando nuestra pintura in situ está terminada y vuelva a verla en casa quizá crea que necesita mayor atención en algunas zonas. Una buena idea es aplicar una capa de barniz de retoque para que los colores vuelvan a tomar su valor original. Ten cuidado de no hacer demasiados retoques ya que se podría perder la vitalidad del trabajo al aire libre.

Graso sobre magro

El óleo es un producto fácil de manipular y de adquirir, y ademas es sumamente versátil, lo que le permitirá crear una extensa gama de efectos magníficos. Puede utilizarse directamente, sin diluir, para crear obras de consistencia pastosa o puede diluirse  para formar capas de imprimaciones o veladuras.

En la pintura clásica al óleo el cuadro se va formando por superposiciones de capas. Al ser una pintura que seca despacio es conveniente esperar entre capa y capa, esto  permite hacer un progreso gradual y bien meditado.

Cuando se trabaja de este modo es importante hacerlo según el principio del “graso sobre magro” el graso hace referencia a la pintura utilizada sin diluir. El magro tiene poca pintura y esta diluida en trementina (aguarrás u otro diluyente). La idea es empezar con magro reduciendo la cantidad de trementina en cada capa hasta aplicar el óleo directamente del tubo para las ultimas capas.IMG_8031